Este recorrido lo hago, ahora, en silencio, con la calma y el sosiego que da el Amor.
Y en las paradas, el palpitar, marca, sugiere, invade el espacio,
El aire envuelve las palabras que no tienen voz. La transformación se da y brillan los ojos.
Sé que el tiempo es infinito y en él he aprendido a encontrar lo que perdí.
Nada ha pasado ni ha dejado de pasar, tan sólo existe en mí,
lo que siempre ha existido.
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